Guillermo Arróniz

Generación.Net


Ayer tuve la ocasión de asistir a la I Edición de la Gala Drag de Alcorcón. Y he de decir que me alegré sobremanera de aprovecharla porque la ocasión la pintan calva y no hay mejor manera de vestir una calva que con una gran peluca drag que poder arrancarse dramáticamente en el momento adecuado.
Entre l@s participantes estaban Divax, triunfadora con unas plataformas como para tocar la luna; Vetada Bandolera, que obtuvo accésit con un magnifico traje de novia al que le siguieron dos rápidos cambios; La Marquesa de Sade, con un modelo que hubiera hecho rabiar de envidia a la Madrastra de Blancanieves y una sorpresa años veinte, que también obtuvieron accésit; Inés-Perada, con un elegante numero sobre los musicales y cambios sorprendentes en el escenario; entre otros como Botox o Violet Carson.

La gala estuvo presentada por La Terremoto de Alcorcón, ya que, por mucho que ahora resida en Mallorca, no hay símbolo más pop ni mas drag de este municipio. Su humor, equilibrio perfecto entre las formas gruesas y el ingenio rápido, amenizó con gran inteligencia el evento.

Entre las actuaciones, el también alcorconero David Non Guilty; las drags “Bandoleras” con un número de Princesas Disney que parecía la réplica moderna de las casadas de “La corte de Faraón”, una fantástica mezcla del humor chirigotero y el glamour de las Palmas; y los bailes de “Ponte Guapa”, gimnasio-escuela de baile de nombre jamás tan apropiado para ocasión como esta, con un dinamismo de nivel.

El certamen fue mucho más que entretenido. Una primera edición donde tuvieron su porción la inteligencia la vistosidad, el ingenio, la música, el baile, las plataformas (por supuesto), las pelucas (¡faltaría más!); los cambios de ropa con vestuarios de infarto; y el mejor de los espectáculos… Y todo ello me hizo pensar sobre el trabajo que se realiza para llevar toda esta fantasía a la gente. Toda la labor que se esconde tras unos números que no son valorados en su justa medida por todos los públicos. Me hice una pregunta que se ha lanzado muchas veces al aire, ¿qué es realmente una drag?

No soy ningún experto en el tema, pero diría que una drag es un producto para el espectáculo. En ese espectáculo hay elementos imprescindibles y otros que también se esperan pero que quizá no forman parte de la definición por sí mismos. ¿Es el transformismo o el travestismo uno de ellos? Más diría lo primero que lo segundo. Una gran transformación es precisa, pero no tiene por qué ser en mujer, los seres extraordinarios que vemos moverse por el escenario tienen un género confuso, ¿importa acaso su género? Yo creo que no. Están por encima del género. El Arte siempre lo está. Sin embargo sí es necesaria la música con la que una drag se mueve. Una música en la que cabe mezclar modernidad con “clásicos” del cabaret o del pop, incluso heavy o rock, aunque estos ya son últimos avances en el mundo drag. Una música que puede ir acompañada de frases en off de películas o espectáculos bien reconocibles para el público o que inciden en la actuación de forma significativa. Esas irrupciones deben tener una importante carga de humor, bien sea ácido, bien sea blanco. Pero humor. Porque este es otro de los elementos comunes de una actuación drag que se precie. Y el humor, que duda cabe, exige inteligencia. Otro elemento que define a la drag es el aspecto “espectacular”, basado tanto en maquillajes de fantasía como en pelucas imposibles y trajes que van de lo femenino extremo o lo imposible –capas inmensas, faldas como carpas de circo, corsés de materiales insospechados-; y mención singular de ese aspecto hay que hacer de las plataformas. Cuanto más altas mejor, y no sólo por la habilidad que exigen para moverse llevando semejantes alturas, sino porque la altura aporta vistosidad al conjunto, medidas sorprendentes, y una vez más, espectaculares. Porque de eso se trata, de dar espectáculo: vistosidad, color, humor, música y una combinación explosiva de todas ellas.

Basta ver un camerino para saber las horas de trabajo que lleva un solo número de est@s artist@s. Trajes, maquillajes, pelucas, CDs, maletas y muchas ganas de brillar con todas las lentejuelas, brillos y purpurinas posibles y no posibles. Hace falta mucho talento, y no sólo mucho valor –para enfrentarse a las críticas y a la incomprensión de mucho público- para hacer todo esto. Hace falta la inteligencia con la que coordinarlo todo, la cultura musical y visual (las canciones vienen a ser de las divas del pop nacional e internacional, o mezclas de house y techno, pero no siempre; y a eso hay que sumar las entradas de películas o programas televisivos que ponen la nota de humor), el conocimiento de la costura para montar esos trajes que no pueden encontrarse en ninguna tienda (o bien el dinero para pagar a quien los diseñe y los ejecute), el equilibrio para no matarse sobre esas plataformas, la energía para llenar un escenario, la ciencia del maquillaje, y muchas ganas para coger todos los bártulos e ir donde se puede tener un espacio para brillar y asombrar.

En un momento en el que se habla del ingenio y del trabajo para salir de la crisis no puedo dejar de alabar todo el despliegue de medios e imaginación para construir las fantasías con las que podemos escapar de nuestra vida cotidiana hacia mundos desconocidos, que existen solo en las mentes de est@s privilegiados seres, hasta que quieren compartirlos con nosotros.

Ya estoy deseando que llegue el próximo viernes 17 para ver La Gala Drag Queen de las Palmas de Gran Canaria. Será a las 21:00 horas y el mundo volverá a hacerse más variado, grande e ingenioso. Como durante la tarde-noche de ayer. No puedo esperar a seguir viajando…

2 respuestas to “Gala Drag Alcorcón. Viajando a otros mundos.”

  1. GRACIAS POR EL EMPUJÓN QUE LE DAS A ESTA NOVATA GALA!!!!!
    ESPERANDO LEERTE EN LA SEGUNDA EDICIÓN!!!
    SIEMPRE TUYA
    LA TERREMOTO

    LA TERREMOTO

  2. En alguna ocasión he visto estas galas de Las Palmas por televisión y me parecen extraordinarias. Como tú dices, hace falta mucho trabajo, inteligencia, ingenio, talento, sentido del humor, habilidad, equilibrio y cuanto quieras añadir. Me quedo con las palabras de tu artículo: “Los seres extraordinarios que vemos por el escenario tienen un género impreciso, ¿importa acaso su género?. Yo también creo que no, y pienso, como tú, que el arte no tiene género.

    Ana Herrera

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